¿Realmente intentó Belabbes definir el amor?

Autor: Ouassima Bakkali Hassani*

Frustrante trabajo amoroso el de Hakim Belabbes, cineasta reputado y con peso a la hora de sacar a la cartelera algunas de sus películas. “Vaine tentative de definir l’amour” (2011) es una película que realza la naturaleza y la bondad bereberes, que pone en valor la mitología, la tradición y el paisaje marroquíes. Una película que acaricia la poesía, la belleza y el romanticismo pero sin adentrarse en ellos.

Cartel de la película marroquí VAINE TENTATIVE DE DEFINIR L'AMOUREl cineasta Hakim Belabbes decide pasar a la pantalla la leyenda de los lagos de Isla y Tisselt, que según cuenta la tradición eran dos amantes que fueron separados por sus familias y cuyas lágrimas crearon los dos lagos que llevan sus nombres. Para ello, abre un casting para buscar a los actores y actrices que mejor pudieran desempeñar el papel de estos dos amantes. Una vez elegidos, decide enviarlos a Imilchil para que vivan, sientan y huelan la leyenda.

En el film, que empieza en tono documental, vemos cómo al principio el propio cineasta va parando, camino a Imilchil, a gente para preguntarle por dónde queda el lago Imilchil y para saber sus impresiones sobre la leyenda de Imilchil. Estas escenas nos recuerdan mucho a escenas de películas del cineasta iraní Abbas Kiarostami en las que el juego con la realidad y la ficción no pierde su autenticidad. Quizás este mismo aspecto es lo que ha llevado a Belabas a caer en la ambigüedad y en un desenlace que él mismo no hubiese deseado.

En su viaje, los dos actores van conociendo a gente que les llenan y emocionan, van viviendo experiencias personales que les desnudan y debilitan. La película nos demuestra de manera entrañable lo duro que es vivir en las montañas del Atlas, la modestia y los retos diarios de los bereberes, frente al amor materialista de la ciudad.

La actriz que presuntamente iba a interpretar el papel de la amante desistió, porque según ella era incapaz de interpretar tal papel. Y la realidad es que es el realizador el que fue incapaz, o por lo menos no insistió, en llevar a cabo la película, porque realmente no pudo materializar el objetivo que se había propuesto al principio.

Hakim Belabas le ha dado a la película un título muy sugerente que hace que quien lo lea o escuche dé rienda suelta a su imaginación. Él no ha creado una nueva idea, sino que nos ha transmitido una leyenda muy conocida en el Atlas marroquí con unos paisajes amenos y unos sonidos que sólo los enamorados podrán entender.

* Este artículo ha sido escrito por Ouassima Bakkali Hassani en el marco del primer Curso-Taller de Crítica de Cine del 10º Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT 2013), celebrado del 14 al 18 de octubre gracias a la colaboración del Instituto Andaluz de la Juventud y del Programa ACERCA de la AECID.

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