Unos minutos con Kivu Ruhorahoza…

El director ruandés de Matière Grise, ganadora del premio a la mejor realización en el FCAT- Córdoba 2012, comparte unos minutos con los programadores del festival cordobés y nos habla de su película, de Ruanda y de

[Entrevista realizada por Basem Al Bacha, Marion Berger, Clara Sanz]

FCAT ¿Nos podrías hacer una pequeña presentación de tu película?

Kivu Ruhorahoza, director ruandés del largo Materia gris
Kivu Ruhorahoza, director ruandés del largo Materia gris

K.R.  Matière Grise es una película que habla de locura y traumatismo, es una historia que sucede en un país que no nombro, pero que intuimos rápidamente que se trata de Ruanda. Es la historia de un cineasta que enloquece porque no consigue los fondos necesarios para hacer su película. Y en realidad el espectador no sabrá si lo que está viendo es la película que el realizador quiso hacer o no.

FCAT. La película está estructurada en tres partes muy definidas, ¿Fue algo premeditado o fue surgiendo mientras se rodaba?

K.R. Al principio quería hacer un cortometraje sobre dos hermanos que lo perdieron todo. Quería hacerlo de una forma experimental con la intención de mostrarlo en museos o en festivales que proyectan este tipo de películas. Luego pensé que quizás no era necesario, ya que tampoco hay museos en mi país, así que decidí hacer una película mas comprensible, por lo que escribí otro cortometraje sobre un loco o un preso, no lo sabemos todavía, que está implicado en la muerte de estos dos hermanos. Con estos dos cortos conseguía una hora de metraje, pero se quedaba corto para un largometraje, era una duración no demasiado conveniente. Seguía sin encontrar fondos para hacer la película hasta que un día en un hotel de México, en plena epidemia de “gripe aviar”, me pregunto a mi mismo porque debía seguir con este proyecto y es ahí que escribí un tercer cortometraje muy rápidamente, en un par de horas. Era la historia de un joven director que buscaba fondos para realizar una película que no conseguía hacer. Pensé que con estas tres piezas podía conseguir montar el largometraje, pero en un principio no tenía esta idea. Al final las tres partes se enlazan muy bien y decidí conservar este montaje de historias.

FCAT. ¿Los personajes están inspirados en personas reales, hacen referencia a tu biografía o simplemente forman parte de la ficción?

K.R. La película contiene elementos autobiográficos, porque yo mismo soy cineasta y he pasado por las dificultades que conlleva hacer cine. Durante el genocidio de Ruanda yo no estaba con mi familia, todo estalló cuando estaba visitando a mi abuela. No tenía noticias, incluso me llegó información de que los habían matado, afortunadamente no era verdad, fue un rumor promovido por la gente que los quería proteger. Viví durante unas semanas pensando que era huérfano. Amigos míos no tuvieron la misma suerte. En fin, se tratan pequeños elementos autobiográficos pero nada mas que esto, se trata de una ficción. He aprovechado la experiencia vivida de gente de mi alrededor.

Un fotograma del largo ruandés Matière grise
Un fotograma del largo ruandés Matière grise

FCAT. ¿Las masacres tuvieron lugar mas en lo pueblos que en la ciudad?

K.R. No, no, mucho mas en las ciudades. Fue por todos lados, en las iglesias,  orfelinatos,  en el campo, en fin por todos partes.

FCAT. En la historia del cine no hay muchas películas sobre genocidios, ¿Tienes alguna referencia de este tipo de películas o por el contrario no has querido verlas para no sentirte influenciado?

K.R. Mi película es muy diferente porque trata mas sobre las consecuencias. Hacia la mitad de la película hay una pequeña parte donde el loco explica el origen del conflicto, pero de una forma muy experimental, con un único personaje y con muchos simbolismos. Las otras películas se basan mucho en la acción, giran en torno a las masacres callejeras. No tenía ni los medios ni la experiencia para hacer ese tipo de cine, pero ni siquiera pensé en hacerlo. También ha habido reportajes y documentales, no quería hacer una película sobre lo que pasó, quería hacerla a mi manera, proponer una nueva visión y un nuevo acercamiento a este conflicto y es por eso que decidí hacer la película de esta forma. Aunque tuviera el dinero la hubiese hecho de la misma manera.

FCAT. Lo que nos parece interesante en tu película es el lenguaje que utilizas, donde hay muchos simbolismos y metáforas, nos preguntábamos si no ha sido una dificultad para el público en general en Ruanda, en África o incluso en Europa.

Un instante de la película Matière grise
Un instante de la película Matière grise

K.R. En las dos proyecciones que se hicieron en Ruanda, la gente comprendía el contenido de la película, pero no terminaban de entender la manera de acercarse al tema. Es una mirada nueva porque tampoco hay una cultura de ir al cine en Ruanda., la gente no comprendía el enfoque artístico. Por otro lado había gente que si que lo comprendía. Sin embargo en Europa, EEUU, Asia, la gente entendía el estilo pero no así su contenido. Quizás pequé de ingenuo al pensar que todo el mundo podía entender la película. En general, la gente que la ha visto proyectada en festivales del Mundo occidental, están informados sobre lo que ocurre en el mundo, pueden sumergirse rápidamente en la película y no sentirse a disgusto por la posible incomprensión.

FCAT. Volviendo al tema del cine y el genocidio, en Europa ha habido una larga discusión entorno a lo que se puede mostrar o no, hay cineastas que piensan que todo es valido para contar lo que es un genocidio, utilizando imagen de archivo, puestas en escena y por otro lado hay cineastas piensan que hay un límite sagrado, que no se debe mostrar todo.

K.R. Bueno, yo no soy nada espiritual ni religioso, pero no puedo mostrar cuerpos de personas que no han querido ser filmadas en esa posición, no puedo mostrar esto, es una cuestión de respeto, mostrar cráneos,…,todo esto no me interesa para nada. No se puede mostrar todo, hay gente que lo hace pero yo no. Sería interesante saber quién de nosotros firmaría un acuerdo en el que si un día muriese como un perro tirado en la calle, su cuerpo pudiese ser expuesto a la mirada de los curiosos, de Youtube, de las televisiones del todo el mundo, no veo como la gente podría aceptar esto. No se puede mostrar todo, es evidente que podemos hacer cine y podemos representar todo, si hay un interés real, si aporta algo. Por ejemplo, ahora podemos ir al Nepal, a Bangladesh o a Paraguay y la gente conoce lo que sucedió en Ruanda, la gente conoce el genocidio gracias a la película Hotel Ruanda, que es una película mala, que no me ha gustado, pero que ha conseguido su objetivo. Ha popularizado el genocidio en el mundo entero. A veces hay que ser pragmático y ver el lado positivo  de las cosas.

FCAT. El estilo de cada una de las tres partes de la película es muy diferente, parece como si estuviese hecha por directores diferentes…

K.R. En la primer parte quería que fuese muy natural, es el ritmo de un joven que posiblemente es esquizofrénico que quiere hacer una película, las diferentes realidades que vive, un hombre que lee mucho, que está al corriente de muchas cosas y pasa su vida entre su habitación y los cafés. No tenía muchos medios pero quería mostrar el ambiente de los cafés y del interior de la casa de u joven cineasta que tiene un buen nivel de vida. La segunda parte quería que fuese fría, en una habitación vacía, un somier metálico, que fuese algo inquietante. No se si lo he conseguido, espero que si. La tercera parte quería que fuese melancólica, con mucha belleza alrededor, hay un bonito jardín, tanto ella como él tienen rostros atractivos. Quería mostrar la trama de estos personajes con muchos colores, que contrasta radicalmente con sus experiencias y su trauma. Intentaba que las tres partes fuesen totalmente diferentes, fue una decisión que tomé desde el principio.

FCAT. Pero, ¿filmaste las tres partes al mismo tiempo?

K.R. Si, si, lo rodé todo en 18 días, en función de las escenas, si filmábamos en un barrio o en una casa aprovechábamos para filmar escenas posteriores.

Matière grise, película del director rwandés Kivu Ruhorahoza
Matière grise, película del director rwandés Kivu Ruhorahoza

FCAT. La parte que mas me ha gustado fue la segunda, la de la habitación, es muy inquietante…

 K.R. Esa parte la rodamos en dos días,. No nos quedaba tiempo, llovía mucho, teníamos que devolver la cámara a Australia, habíamos perdido tres días por culpa de las intensas lluvias. Habíamos fundido todas las bombillas de iluminación y con una lámpara de papel conseguimos rodar esta parte, en dos días. En realidad la película está hecha con muy pocos medios pero al final conseguimos hacerla.

FCAT. En esa parte las ventanas son importantes, vemos como un personaje mete su mano y él recibe algo, es algo extraño, fantástico diría, como si fuese una historia de terror, algo  Kafkiano…

K.R. Para mi es la historia de una manipulación, animamos a un joven analfabeto a pasar a la acción, se le prepara psicológicamente a través de la radio, posiblemente oye voces en su cabeza. A los jóvenes que terminaron participando en las masacres se les influenciaba diciéndoles que si querían beber cerveza en botella de cristal tenían que ir a la zona Tutsi, sino seguirían bebiendo cerveza mala, que los Tutsis tenían el poder. Y así se fue preparando a la gente, recompensándoles, felicitándoles, hasta que pasaban a la acción. El genocidio sucedió en medio de una guerra civil, cuando uno de los bandos la estaba perdiendo, el gobierno francés que tenía entonces un acuerdo de cooperación militar con el gobierno de Ruanda, creó un corredor humanitario por donde los milicianos se escaparon hacia el Congo, y tras ellos, dos millones de personas que escapaban de una probable muerte. La mano blanca que da la llave en el largometraje representa a ese corredor, o a quien lo creó, que posibilitó que los milicianos escaparan de la justicia. Es un simbolismo, espero que la gente lo haya entendido.

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