Las posibilidades de lo experimental para contar el periplo de un emigrante

Publicamos los comentarios de Ala Eddine Slim sobre su propia primera película “Akher wahed fina”, (The Last of Us), ganadora del Premio a Mejor Ópera Prima en la Mostra de Venecia en 2016 y en las Journées Cinémathographiques de Carthage.

Desde mi primer cortometraje me interesé por la problemática de las fronteras y de los territorios y L’Automne es una especie de prólogo de Akher wahed fina. Lo que me llamó la atención y me interesó de esta problemática es lo absurdo que es no poder desplazarse libremente. Me interesaba también la tentación de poder tener otros horizontes y otras tierras de acogida, y las fronteras y los territorios me ofrecían otras posibilidades como cineasta, eran una oportunidad para explorar otros territorios de ficción. Yo vivo en un barrio bastante popular y muchos de mis amigos han intentando cruzar el Mediterráneo. Algunos consiguieron alcanzar la otra orilla, unos han fallecido en el intento y otros han sido declarados desaparecidos. Es este tercer caso que me intrigó y que me apareció como una posibilidad a explorar para hacer una película de ficción.

El tema de la inmigración era solo un pretexto para narrar el recorrido de un hombre que intenta reencontrarse con sí mismo. Es verdad que la inmigración es algo difícil, duro y arduo, pero al personaje, N., cada vez que le pasa algo, intenta adaptarse y luchar. No hace más que mutar y adaptarse. Cada encuentro desemboca en una amistad con alguien que le acompaña en una parte del camino. Pero a lo largo de su avance, se libera, se desprende de las cosas que le atan a su pasado más reciente. Para mí lo importante era abandonar la ciudad para irme a otra parte.

No quería que la película estuviera vinculada a un contexto o una región concreta. Sólo he elegido Túnez como lugar de rodaje. Quería que esta historia pudiera existir en cualquier parte del planeta. Y no había lugar para el diálogo en esta propuesta. En mis películas se habla poco. Me parece que hay demasiados diálogos en el cine y en la ciudad, la gente habla mucho para no decir nada al final. Prefiero trabajar con el montaje, la imagen y el sonido. La película no tiene diálogos pero no es muda, tiene un ambiente sonoro muy presente. Todo el equipo de sonido, el montador, el mezclador, el músico y el ingeniero de sonido estaban en contacto entre ellos y conversábamos todos juntos para que hubiera una cierta homogeneidad en el tratamiento sonoro y visual. Jawher, el actor principal, no es un actor profesional. Era la primera vez que pasaba delante de la cámara. Sin embargo el anciano es un director de teatro y de actores bastante famoso en Túnez. Hemos ensayado juntos sin que se estableciera ningún tipo de jerarquía entre los dos actores. Hemos ido juntos a los espacios de rodaje antes de que empezara y ensayábamos. Conversábamos después de cada ensayo, intentábamos sacar de las dificultades nuevas pistas de trabajo.

Visualmente he trabajado mucho con el color negro porque envuelve a los demás colores. Es luminoso. El fuera de campo es muy importante a nivel sonoro y visual. Había muchas posibilidades en este fuera de campo creado por el negro que rodea al protagonista. En mi opinión la insinuación es más fuerte, por ejemplo cuando se escuchan los aullidos de los lobos, me pareció más interesante oírlos que mostrarlos. El negro está tan lleno de información que me resulta muy estimulante trabajar sobre ello.

Irrumpí en lo profundo de la jungla humana / Donde me vi como un fantasma / Tuve revelaciones / Al principio/ Era un calor nervioso / Después una canción, luego una imagen / Y más tarde una palabra / Vomité humanidad / Me relacioné con los pájaros, las plantas y las bestias / Estaba encantado por el bosque / Disfruté de la luz y del agua / Penetré en la naturaleza humana / Navegué por la experiencia luminosa / Un momento de éxito y armonía

Este es el texto de transición de la película, el que separa el mundo real de otro mundo más personal, más surrealista y más solitario. Hay tantos obstáculos y barreras en la sociedad que obligatoriamente nos bloquean o ralentizan las posibilidades de sondear lo más profundo de nuestro ser. O al menos es mi experiencia personal, no puedo decir que sea válido para todos los humanos. Antes mis películas transcurrían en la ciudad de Túnez y principalmente de noche. Pero a partir del 14 de enero [de 2011] he sentido la necesidad de irme y revitalizarme fuera de una ciudad natal que vomito. Cuando hablo de “vomitar humanidad”, me refiero a todo el pasado que solo ralentizaba la evolución del país. El bosque y la montaña son probablemente lugares más cálidos, más acogedores que la ciudad en estos momentos. Pero eso es válido para mí y espero que para algunos humanos más.

Sin embargo, creo que debe de haber ayuda entre los humanos. Para el protagonista, el anciano es como un guía que le acompaña durante una parte del camino, pero luego N. adquiere sus propios mecanismos en esta nueva tierra. Pero obviamente en cualquier lugar hace falta un mínimo de seres humanos y a N. le acompaña por turnos su amigo, el anciano y el halo de luz, incluso los chacales en un momento dado, aunque solo se oigan, nunca se vean. De alguna forma, siempre tiene la compañía de un amigo.

No concibo el cine con una separación entre documental, ficción o experimental. No me como la cabeza preguntándome si el proyecto que estoy realizando pertenece a una categoría u otra. Creo que en un cine más global donde todas las categorías de películas pueden convivir. En realidad solo dirigí un documental, todas mis otras películas son ficciones con una vertiente experimental. Para mí Akher wahed fina es una película de cine. En 2017 concibo el cine como una experiencia sensorial.

Comentarios recogidos en una entrevista realizada por Black FM Webradio y en la página web Le Billet.ch por Sarah Imsand

Sobre la fabricación de la película…

La película está concebida con una cierta lógica de equipo. Los que participaron en la preparación y el rodaje son personas que no se limitan a su mero papel de técnico. El director de fotografía, el ingeniero de sonido, el cámara e incluso el equipo de producción se reunieron e imaginaron un tipo de concepto especial para esta película. Lo que permitió que haya habido un trabajo muy coherente entre todo el equipo y que la película pudiese ver la luz, a pesar de las dificultades económicas y de la película en sí. El modo de difusión también fue especial. Para el estreno del film en Túnez, ideamos mini-eventos para enriquecer la presentación de la película y para desmitificar las inspiraciones o los orígenes de su concepción. Ofrecimos al público la posibilidad de descubrir fotos de rodaje, el atrezo o los dibujos sobre la película realizados por el artista visual Haythem Zakaria. También lanzamos una convocatoria para que algunos amigos artistas realizaran libremente su propio cartel después de visionarla. Organizamos cine-conciertos y editamos CD con la banda sonora de la película.

Dudo mucho que exista un star-system en Túnez, pero de todos modos, no me interesa. No me veo en este modelo de fabricación, proyección o difusión. Fathi Akkari [que interpreta el papel del anciano], a pesar de ser un director de teatro y de actores muy famoso, aceptó hacer la película con nosotros con mucho placer y dedicación.

Deja un comentario