Oumy Sy, del vestuario de cine a la memoria textil del continente negro…

Autora: Marion Berger, FCAT

En el sector cinematográfico, se habla poco de las mujeres. En primer lugar, porque son pocas las que consiguen ser directoras. Como dice la directora angoleña Pocas Pascoal, “si hacer una película como mujer ya es difícil, como mujer africana mucho más”. En segundo lugar, porque los nombres que circulan en el gremio cinematográfico son los de los directores y en algunos casos los de los actores – aunque no hay starsystem en África, con la excepción de cine de Nollywood en Nigeria –, muy raramente el de los compositores y nunca el de los que ocupan otras funciones imprescindibles para llevar a cabo una película.

Algunos de estos trabajos sin embargo siempre son realizados por mujeres, como el diseño de vestuario. Oumou Sy es una costurera y diseñadora de moda senegalesa, pero también decoradora y diseñadora de joyas, y es uno de los nombres más famosos de la moda africana contemporánea. Es también una de las más grandes creadoras de vestuario en el cine africano.

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        Hyènes, Djibril Diop Mambéty

De origen fulani, nació en 1952 en Diatar, en la región del Fouta-Toro, cerca del río Senegal. Recibió una educación bastante estricta en el seno de una familia de 17 niños. Tras el fallecimiento de su padre, Oumou, con 5 años de edad, empezó a fabricar ropa con telas de segunda mano. Abrió su primer taller de costura en Saint-Louis con 13 años y con 20 años su primera tienda de ropa en Dakar, “Bagatelle-Couture”. Es la época en la cual empieza a trabajar para el mundo del espectáculo, confeccionando bubús para cantantes como Baba Maal o Youssou N’Dour.

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                          Samba Traoré, Idrissa Ouedraogo

Muy joven inició su colaboración con el cine, confeccionando el vestuario de distintas películas dirigidas por los más prestigiosos cineastas de su país como Hyènes (1992) de Djibril Diop Mambéty o Guelwaar (1992) de Ousmane Sembène. Pero ha vestido también a los actores de películas de grandes maestros del África occidental como el burkinés Idrissa Ouedraogo (Samba Traoré, 1992), el bisauguineano Flora Gomes (A república dos meninos, 2012) o el maliense Cheick Oumar Sissoko (Báttu, 2000).

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                                   Guelwaar, Ousmane Sembène

Pero su gran contribución al mundo del cine pasa también por sus trabajos de decoradora e incluso por los papeles de actriz que ha desarrollado en particular en películas de la franco-senegalesa Laurence Attali como Même le vent (1996) en la cual es a la vez, diseñadora, decoradora y actriz, o Le Déchaussé (2003) o Le temps d’un film (2004) donde asume el papel del sombrío personaje de Zaglad Ndary Lô, filosófico y extra lúcido, ángel de la guardia y promotor de la moral romántica. Flora Gomes la solicitó también por sus múltiples talentos en el rodaje de Po di Sangui (1996) donde asumió el papel de actriz y el de creadora de los decorados.

Esta trayectoria la convirtió en la máxima referencia en el ámbito de la confección de vestuario, maquillaje, peluquería y decorados para el cine africano.

Trailer La trilogie des amours, Laurence Attali

En 1990, Oumou Sy abrió su propia escuela, los talleres Leydi de formación en Artes y Técnicas Tradicionales y Modernas del Traje y del Aderezo en África y Occidente, y creó el Carnaval de Dakar, un desfile de carrozas y músicas que se impuso como una manifestación anual en las calles de la capital senegalesa, destinada a valorar las investigaciones y creaciones de artistas y diseñadores que trabajan a su lado.

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En 2006 organizó otro desfile en homenaje al antiguo presidente Léopold Sédar Senghor y, a través de sus poemas, a las “signares”[1], resaltando su elegancia natural con múltiples accesorios procedentes de la tierra (cauris, cuernos de buey, máscara o instrumentos musicales).

Marcada por esa herencia anclada en la historia profunda del continente y fascinada por los relatos de su infancia, la diseñadora senegalesa ha emprendido un gran trabajo de investigación sobre la historia africana con la idea de formar una colección única, reuniendo más de 3000 piezas y reconstituyendo todos los trajes de reyes y reinas de África. Su intención es también crear un museo en Senegal que ponga en escena el universo de cada soberano para que no se pierda “la memoria textil del continente negro”.

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También ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de Internet en su país. En 1996 se asoció con dos francesas para abrir en Dakar el primer cibercafé de África del Oeste, el Metissacana.

Su amplia carrera ha sido recompensada en numerosas ocasiones. Recibió el Primer Premio de la fundación Prince Claus en 1992 y recibió muchos otros premios vinculados a la moda. Ha sido condecorada con las insignias del Orden Nacional de La Legión de Honor por el Embajador de Francia en Senegal en 2006.

Distintos directores le han rendido homenaje también a través de varios retratos audiovisuales por parte de directores senegaleses y extranjeros. Podemos citar Sénégalais, Sénégalaise de Laurence Attali (1994), Un hirdépour Dakar de Ibrahima Sarr (2004), La gran dama de la moda africana de Susan Chales de Beaulieu y Claude Deja (2004).

Un hirdé pour dakar, Ibrahima Sarr
[1]Jóvenes mujeres mulatas, hijas de matrimonios de portugueses en primer lugar, luego de franceses o ingleses con mujeres wolof y fulani de Pequeña-Costa en Senegal, en el siglo VII, de Gorée y finalmente de Saint-Louis hasta la mitad del siglo XIX.

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