Mujeres africanas… delante y detrás de la cámara

Autor: Adrián Ciuciuman Romero

 

El arte es permeable como una esponja, te da la posibilidad

de generar otro punto de vista y escaparte de los discursos rutinarios que terminan siendo

predecibles.

Michael Taussig

 

De Abiyán a Túnez pasando por Casablanca, tres historias de mujeres de posiciones sociales diversas, que tienen en común el hecho de enfrentarse a la hostilidad – violencia sexual, racismo, represión – de sociedades en las cuales deben luchar para encontrar su lugar y su libertad. Huyendo de zonas de conflicto en Costa de Marfil o abandonando su Senegal natal en busca de una vida mejor, gracias a la solidaridad que desarrollan entre ellas y su capacidad de organizarse en grupo, las Go de Abiyán o las Aji-Bi de Casablanca consiguen una cierta autonomía. Farah, la adolescente incandescente de A peine j’ouvre les yeux, se inclina por el sueño de poder vivir sus pasiones y expresarse libremente en una sociedad tunecina amarrada por el régimen de Ben Ali. Estas historias muestran como la emancipación de las mujeres africanas adquiere significados singulares.

Estos relatos se unen, se complementan ante estas agresiones sexuales contra las Go de Abiyán o del racismo hacia las Aji-Bi de Casablanca, mostrando a las mujeres africanas como el mayor sector organizado de la población. Derribando estereotipos sobre la visión homogénea sin habilidades ni poder.

La casa de Moussou de las Aji-bi (Mujeres independientes) no es sólo un lugar de trabajo de peluquería, sino más bien espacios para la reunión de las senegalesas fuera de su país. El rol de las Aji-Bi en Marruecos no es más que un lazo de unión, de seguir con los hábitos y creencias del colectivo que viene de “fuera”. La casa de Moussou, a través del trabajo, de las ceremonias y bailes, de la comida, se convierte en un factor de equilibrio para la senegalesa que emigra dentro del continente africano, reafirmando la pertenencia a una comunidad con el que comparte esos “valores” y esa visión de la realidad que las hace funcionar. Funciona gracias a esa economía informal, el dar, el recibir, devolver, afecto, confianza, dinero, fiestas, visitas, tontines[1]…este es el carácter y estrategias de las Aji-Bi contra el racismo de los marroquíes hacia ellas.

La “Casa de Go” es otro espacio de organización. Estas mujeres se hayan en un inexistente reconocimiento, y que, gracias a la directora Eliane de Latour, “capta la vida cotidiana” de las Go con el objetivo de darles voz y sacarlas de esa opresión. Retrata el sufrimiento de “una vigilancia que las convierte en insignificantes”, un mal conocido que despersonalizan y a la vez etiquetan a esta comunidad, semejante a la casta india con el grupo de los “intocables”. Al fin y al cabo, son representaciones sociales interesadas, elementos ideológicos que sostienen relaciones de poder y de dominio. Las Go muestran una fortaleza y elementos de cohesión y solidaridad únicas con la intención de conseguir la documentación que les permita “existir”.

Y Farah, la protagonista adolescente de A peine j’ouvre les yeux, intenta rebelarse con el grupo de música al ambiente de la revolución tunecina, la música que tocan y cantan trata sobre las problemáticas del país, un hecho que molesta a los autoridades. Farah y su grupo se convierten en revolucionarios de cambio y transformación, quieren otra cosa en lugar de beneficios materiales y se dan cuenta de que la sociedad en la que viven no ofrece satisfacción para ellos, en especial a Farah, cohibida por las decisiones de su familia. Leyla Bouzid trata el vigor y la energía de las dos mujeres, la madre por protegerla de los peligros de la ciudad y la hija por ejecutar su sueño; Farah “abre los ojos ante la vida, ante el Túnez de Ben Ali”.

En definitiva, estas tres películas tienen la característica de mostrarnos la fortaleza de estas mujeres, la forma de organizarse ante su realidad social, y, además, expuesto por la mirada y el punto de vista  de diferentes mujeres. Porque, como diría Aminata Traoré, política y escritora maliense: “En mi cabeza trotaban una multitud de ideas, entre ellas, las canciones que hablaban de los valores que tenemos las mujeres en África y que nos permiten estar unidas, sentirnos invencibles e incluso inmortales porque tenemos el poder de dar la vida”

[1] Estrategia colectiva donde se efectúa un mecanismo de ahorro alternativo, informal y efectivo. Cada miembro aporta periódicamente.

Packs temáticos de mujeres del FCAT: http://www.fcat.es/cinenomada/packs-tematicos/

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