Entrevista Abdelkrim Bahloul – ‘Le voyage à Alger’

[Basem Al Bacha y Marion Berger, 29 septiembre 2012]

En la última edición del Festival de Cine Africano, Abdelkrim Bahloul, director de LE VOYAGE A ALGER, nos concedió una entrevista. Es la primera película que trata sobre el periodo histórico iniciado justo después de la independencia. Esta historia, que está inspirada en la propia vida de la madre del cineasta, tiene también un valor actual: en Argelia, hoy en día, se sigue luchando por la democracia, “una democracia donde cada uno puede decir y
pensar lo que quiere.”

¿Podrías hacernos una pequeña sinopsis de ‘El Viaje a Argel‘? 

Esta película cuenta la historia de la lucha que inicia una mujer argelina, viuda con seis hijos, por recuperar la casa que un francés le había dejado en propiedad en 1962, año de la independencia y del éxodo francés.

¿El periodo de la independencia argelina ha sido tratado por el cine argelino en general o por el contrario es algo reciente?

Se hicieron muchas películas en los años sesenta y setenta, incluso en los ochenta, sobre la guerra de liberación nacional (1954-1962) que

concluyó con la independencia de Argelia. Pero sobre lo que ocurrió justo después de la independencia, seis meses o un año después, creo que es la primera película que trata sobre esa época en concreto.

¿La película ha sido proyectada en Argelia?

Fue proyectada pero el sonido falló, nadie pudo entender nada y la proyección fue un desastre.

¿Y no hay copias en video, en dvd?

Si, si, incluso hay una copia en 35m y copias numéricas, pero por el momento no se está proyectando. No está siendo explotada por el productor argelino.

¿Y en otros países árabes?

Se proyectó en Túnez donde tuvo el premio del público, pero por le momento podemos decir que la película aun no se ha estrenado. Intentaré estrenarla en otoño 2011 en Paris.

¿A propósito del rodaje, tratándose de una película de época y con niños, fue complicado?

El rodaje no fue muy complicado, a pesar de que hice sufrir un poco a mi equipo, pues les impuse un ritmo de trabajo de infierno, desde las seis de la mañana hasta la noche. No fue difícil. Aunque eso si, no teníamos mucho dinero y había que recrear la Argelia de 1962 y 1963 y los edificios de esa época se habían deteriorado bastante. Hizo falta hacer alguna trampa y hacer planos fijos, la estética de la película de hecho esta condicionada por el hecho de que no podíamos mover la cámara.

¿El rodaje cuanto duró?

El rodaje duró más o menos 45 días, 10 días en primavera y 35 en verano. Lo que hay que decir es que a aparte del director de fotografía y yo que tengo mi carnet del centro nacional de cine Francés, el  resto del equipo eran  no profesionales y entre los actores, a parte de la mujer que interpreta a la madre, que de hecho es una gran actriz, los otros actores apenas habían trabajado en el cine.

 ¿El personaje de la madre, es un arquetipo de mujeres argelinas comprometidas en la lucha de aquella época o por el contrario es un personaje construido desde la ficción?

Creo que la historia que cuenta la película, la expoliación de lo que ha dejado tras de si el colonizador, de la libertad que ha dejado detrás y que ha sido rápidamente secuestrada por los dirigentes de la revolución, es una realidad, y muchas familias vivieron esas expropiaciones. Pero en lo que concierne la película, lo que estoy contando es la historia de mi propia madre, es  una historia autobiográfica. Pero tenía la impresión de que al contar esta historia estaba respondiendo a lo que está pasando en este momento en Argelia. La historia de la independencia no ha sido un camino de rosas, ha sido una lucha dura por la democracia que hoy en día sigue vigente,  una democracia donde cada uno puede decir y pensar lo que quiera.

¿Que piensas sobre las revueltas de la primavera árabe en Túnez o Egipto?

Cada país tiene su especificidad. En Argelia, lo que se dice es que se ya se ha pagado un precio muy alto en sangre, entre 1990 y 2000, hubo entre 200 000 y 250 000 muertos, durante la guerra que enfrentó al régimen y los islamistas a los que se les arrebató el poder tras unas elecciones legislativas en 1991. Así que el precio de sangre ha sido ya pagado y creo que los argelinos no tienen ninguna gana de  derramar sangre de nuevo. Pero al mismo tiempo sería contraproducente no aprovechar el ejemplo de Túnez y Egipto para conseguir más libertad democrática y apertura económica que favorezca al ciudadano y no solo al poder a través de sus riquezas en petróleo y gas. En Argelia no hay trabajo, los jóvenes no trabajan, no tienen donde, la mitad de la población está en paro, no se crea mucha riqueza a pesar de que es un país fantástico con una costa de 200 km. Hay solo 35 millones de argelinos, podrían vivir todos como pachas, pero el país no está en proceso de desarrollo. Es una secuela de la colonización, aunque también es responsabilidad de los sucesivos gobiernos argelinos y del pueblo Argelino, porque en el fondo tenemos  el gobierno que nos merecemos.

¿A propósito de los cineastas jóvenes argelinos, que piensas?

Apenas los conozco pues vivo lejos de la realidad argelina. Pero cuando estuve en Fespaco y en el festival de Cartago, he conocido a jóvenes cineastas argelinos que han hecho películas muy bellas, una de ellas que se titula ‘Garagouz’ (Abdenour Zahzah) se proyecta aquí en el festival. Y efectivamente hay muy buenos cineastas pues a raíz del desarrollo del digital, la gente se expresa, y lo que está bien en Argelia es que después de la guerra civil hay cierta libertad de prensa, al contrario de lo que ocurría en Túnez o Egipto, así que se puede escribir, o hacer una película sin que la censura actúe. Me gustaría decir una última cosa, es la primera vez que vengo a Tarifa y no sabía que África estaba tan cerca y comprendí que próxima estaba Europa de África. Y pienso en todos esos muertos que han intentado atravesar el estrecho, lo que supone una catástrofe y una indignidad para nuestro  siglo XXI. La única forma para que esto se detenga es que nuestros países en el Magreb se desarrollen. Un continente que puede ser el pulmón del mundo y que espero que sea una tierra sin energía nuclear, done nuestros jovenes no se vean obligados a emigrar a Europa.

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