Entrevista a Sarah Blecher, directora de ‘Surfing Soweto’

[Basem Al Bacha y Marion Berger, 27 septiembre 2012]

En el pasado Festival de Cine Africano, Sarah Blecher, directora de ‘Surfing Soweto’, compartió su experiencia  en una entrevista que concedió a Marion Berger y Bassem Al Bacha. El rodaje que duró cuatro años narra la vida de Bitch Nigga, Lefa y Mzembe. ‘Surfing Soweto’ es la historia de unos surfistas de trenes en Soweto, que representan a la generación olvidada nacida justo después de abolirse el apartheid. Durante los ochenta y cinco minutos que dura el film no sólo podemos ver a estos ‘surfistas’ de trenes en acción, sino que nos adentraremos en la intimidad de sus hogares.

¿Podrías hacernos un pequeño resumen de la película?

Surfing Soweto es en realidad una historia sobre los surfistas de trenes en Soweto. La película les sigue durante cuatro años. Durante este tiempo, los chicos crecen y es la importancia de este momento de transición entre niño y hombre que la película captura. Los chicos crecen en un suburbio particularmente pobre y difícil.

 ¿Cómo conociste a estos chicos?

Hubo una huelga del servicio ferroviario en Sudáfrica, durante la cual no hubo más guardias de seguridad en las estaciones. En esa época, muchos chicos murieron, semana tras semana había nuevas muertes. Varios artículos de prensa, cubrieron los sucesos anunciando “un chico murió” u “otra muerte de un joven”. Todo esto despertó mi curiosidad. Quería saber lo que ocurría allí. Trabaje con los chicos con la ayuda de un investigador y conocí a varios niños que cogían el tren cada mañana para ir a la escuela. Comenzaron por contarme historias sobre estos chicos. Todos los días venían surfistas a los trenes. Los niños que cogían el tren para ir a la escuela sabían que los surfistas de trenes llegarían a un andén en concreto y así poder ver el espectáculo del día. A través de estos niños conocimos a Bishnega, el surfista de trenes más importante. Me presentaron luego al resto de surfistas y llegamos a conocerlos bastante bien.

¿Cómo te sentiste al filmar los chicos haciendo cosas peligrosas?

Para ser honesta, sé que hay muchas secuencias de surfeo, pero en realidad filmé todas estas escenas durante un solo día. En realidad fue una pesadilla. Fue una verdadera pesadilla, era increíblemente peligroso. Y además cuando tienes la cámara, los chicos actúan para ti, y entonces s todavía más peligroso. Aquel día filmé mucho, anduve con el alma en vilo. Porque…si cualquier cosa…quiero decir, ¡soy madre también! Si hubiera sucedido algún accidente, no sé si hubiera podido superarlo. Al acabar el día miramos el material, y determinamos que todo está listo, nadie se había lastimado. Teníamos el material necesario para contar la historia. Después no volvimos a filmarles surfeando.

¿Entonces, cómo llegaste a la decisión, como directora de filmarles surfeando a pesar del sentimiento aterrador que te generaba como madre?

No creo que la película hubiera sido tan poderosa sin las escenas de trenes. Si haces una película sobre el surf de trenes, tienes que filmar el surf, y en realidad es bonito.

¿Éstos chicos hacen arte?

Es una cosa increíble, son increíblemente creativos. Y son apasionantes, lo que han conseguido hacer es realmente bello. Quiero decir, es bello y loco a la vez. Pero sin este material (las escenas de surf) no creo que hubiera habido película. Es imprescindible filmar el surf de trenes. Como directora le doy las gracias a Dios de que nada haya ocurrido. Era un riesgo que tenía que tomar. Tuvimos suerte. No sé lo que hubiera pasado si algo le hubiera ocurrido a estos chicos mientras los filmábamos. Tardamos cuatro años en hacer la película. Creo que es muy fácil ser director cuando diriges un cortometraje. Diriges, haces la película y luego te vas. Pero cuando tardas tanto tiempo en hacer una película, a línea entre ser director y estar involucrada en la historia es muy tenue. Acabas haciendo parte de la vida de la gente. Sé que cuando haces una película debes tomar cierta distancia con tus personajes. Después de cuatro años, creo que resulta imposible. Los surfistas me veían como una figura maternal. En cuatro años había intentado en la medida de lo posible de ayudarles y guiar sus vidas. Por ejemplo, cuando Bishnega fue a la rehabilitación, fue gracias a mí. Lo organicé, hice una captación de fondos, y le llevé a la rehabilitación. Creo que no puedes evitar involucrarte en la historia, llegas a involucrarte por fuerza. Afortunadamente fue de una buena forma. Estos chicos son fuertes y testarudos, tiene sus propias vidas. Puedes ofrecerles asistencia y orientación, y ellos pueden tomarla o no. Excepto para Lifa, el hecho de haber estado involucrado en la película, ha alterado de forma dramática sus vidas. Incluso desde que la película ha sido proyectada, su vida ha cambiado. La película les ha dado acceso a cosas que sin ella no hubieran podido tener. Creo que esta línea es extremadamente tenue. Para ser honesta, creo que los tres chicos hubieran muerto en los trenes si no hubieran participado en la película.

¿Entonces, te gustaría hacer una película con todos los chicos que has conocido? ¿No sientes presión para hacerla?

De cierta forma, siento que esta película ayuda a mucha gente.

¿Al verla, quieres decir?

Si, al verla y comentarla, al ser capaz de hablar sobre lo que pasó. Mostramos la película a un grupo de jóvenes de un suburbio, vinieron a verme tras la proyección y me dijeron: “Muchas gracias por contar mi historia”. De alguna forma me gustaría hacer una película con todos los chicos pero tengo la sensación de que ya la he hecho. Tengo la sensación de que la película da voz a mucha gente.

¿Fue complicado filmar en el tren?

Esta totalmente prohibido filmar en los trenes en Sudáfrica. Las condiciones de los trenes no son buenas, así que la compañía de ferrocarriles no autoriza que se filme. Incluso el día que filmamos lo hicimos de forma ilegal. Ha sido muy complicado. Es ilegal y muy peligros. Hay muchos ladrones en los trenes. Y casi ningún blanco coge los trenes. Si, ha sido bastante complicado filmar en los trenes.

¿En la película se ve a los chicos filmando, y las imágenes han sido incluidas en la película, participaron entonces en la realización de la película?

Totalmente. Hace cuatro años, cuando comenzamos la película, montamos una versión corta de la misma. Filmamos el surfeo en los trenes y luego filmamos a los chicos. Y montamos una pieza corta para una serie en Sudáfrica. Después de esta experiencia nos dimos cuenta que habíamos mostrado el surf en los trenes pero que no habíamos captado realmente lo que hay detrás de todo esto, lo que pasaba realmente. Entonces les dimos a los chicos un cursillo de cómo utilizar la cámara, para que ellos mismos filmaran. No les dimos ninguna orientación, les pedimos solamente de filmar sus vidas. Mucho del material de la película forma parte del material que ellos mismos filmaron durante estos cuatro años. Les dábamos una cámara, y durante una semana filmaban con ella y luego nos entregaban las cintas. Un día, Bishnea nos trajo sus cintas, y cuando visioné el material descubrimos una secuencia del propio Bishnea jugando con una pistola. Esta escena está ahora en la película. Es un ejemplo del material que ellos filmaron. Pero a veces no filmaban ellos, cuando pasaba algo importante en sus vidas, le daban la cámara a un amigo o familiar para que grabase. Incluso al final de la película cuando Mseme acude a la ceremonia, se trata de una ceremonia extraordinariamente secreta, y su primo le filma. No contar la historia de sus vidas a través de mi mirada, si no, dejarles a ellos que hablaran de sus vidas. Creo que esto funciona en la película, creo que es increíblemente honesta y abierta. Pues, los chicos confiaron en el proceso, estaban preparados y dispuestos a ser muy abiertos sobre sus vidas. Y muy íntimos. No creo que hubiéramos podido rodar la película sin esta intimidad. Hay una escena en la que Lefa va casa de su padre cuando éste se está muriendo, para mí es una de las escenas más emocionantes de la película. No se puede obtener una escena así si hay un equipo de rodaje en la sala, pero aquí es un chico con una cámara preguntando a su padre si le quiere, es muy real, y la respuesta es muy real también.

 

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