El séptimo arte impregna la vida cotidiana de los ugandeses

Por MARTA RODRÍGUEZ MARTÍNEZ*

Los vendedores ambulantes de Kabale, en la frontera con Ruanda, se suben a los autocares aprovechando los retrasos con los que estos parten usualmente. De este modo, no sólo consiguen vender galletas, refrescos o frutas a los pasajeros, si no que se resguardan del frío matinal -provocado por la densa neblina matutina- mientras ven la película que se proyecta en la pantalla del vehículo. Ríen sin parar con una serie de episodios humorísticos que recuerdan ligeramente a los del programa británico de Benny Hill pero con protagonistas africanos.

Videoclub en Wandegeya (Uganda). [Foto: Marta Rodríguez M.]
Videoclub en Wandegeya (Uganda). [Foto: Marta Rodríguez M.]
Incluso en los matatu, los taxis colectivos que abarrotan las ciudades, en ocasiones se encuentra instalado un pequeño televisor con todo tipo de proyecciones. Esta es una de las formas en las que los ugandeses conviven cotidianamente con el séptimo arte. No suelen acudir a las grandes salas cine. En muchos casos el precio de una entrada de cine supera su salario. Por lo que las colas de los cines multisalas de un centro comercial de Kampala están formadas, por lo general, por población occidental. Esto no significa que en Uganda no se consuma cine. Todo lo contrario. Las producciones de Hollywood, Nollywood y Bollywood compiten por alzarse como la industria favorita del público ugandés en los videoclubs y salas de televisión de los guetos.

Según un artículo de prensa de un popular periódico del país, los ugandeses no se cansan de ver películas nigerianas. En Wandegeya, uno de los distritos más comerciales de Kampala, existen una gran variedad de opciones para adquirir películas, desde videoclubs hasta la venta ambulante.  En el popular videoclub Kak Video Library es necesario reservar con antelación las películas nigerianas ante la desmesurada demanda actual. La temática de estos films (disputas entre parientes, huérfanos desesperanzados…) ha conseguido atraer muchos espectadores en la Perla de África. La clave de estas películas trabaja sobre el estereotipo que ha conseguido que gran parte de los africanos se identifiquen con las vicisitudes de sus personajes.

Entrada de un cine multisalas en Kampala. [Foto: Marta Rodríguez M.]
Entrada de un cine multisalas en Kampala. [Foto: Marta Rodríguez M.]
Nollywood se inició en Nigeria en 1992 y debe sus primeros éxitos a la crisis política y económica de los años 1993 y 1994, que dificultó la importación de películas chinas e indias. No obstante son muchos los ugandeses que afirman que los cineastas nigerianos tomaron sus ideas de películas ugandesas que en esos años se empezaban a producir. Joseph, dueño de un videoclub en la zona, es uno de los fervientes defensores de esta tesis. Además explica que es necesario disponer de una licencia especial que permita la venta de películas nigerianas. Aunque por ahora no es algo que le preocupe, ya que prefiere como muchos de sus amigos los films trepidantes y las series de acción norteamericanas. “Nollywood y Bollywood es para un público más femenino”, asevera.

* Este artículo es fruto de las experiencias vividas en Uganda por la autora durante el verano de 2013. Desde ÁfricaEScine queremos darle las gracias por compartir sus experiencias y su excelente trabajo con todos nosotros.

MARTA RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, periodista. Licenciada en periodismo por la Universidad de Valladolid, con estancias en la Universidad de Turín y en la Complutense de Madrid. Ha colaborado en la creación de la bitácora Inforáfrica. Desde su estancia en Uganda se interesa por la especialización en cuestiones africanas.

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