El Cine en Burkina Faso

[Entrevista de Leo Lochmann con Zakaria Gnegne, exhibidor cinematográfico.

Traducción de Marion Berger.]

Zakaria Gnegne es gerente del Cine Emergence, en el barrio de Wemtenga en Uagadugú. 

 

images  ¿Cómo selecciona usted su programación aquí? ¿Por qué elige una película por delante de  otra?

Digamos que actualmente no tenemos muchas opciones, porque la producción es escasa. En la época en que tenía acceso a películas modestas podía escoger. Hace veinticinco años que estoy trabajando como exhibidor cinematográfico y desde 2004 en esta sala. Mucho antes de eso trabajé en la Sonacib y teníamos un gran catálogo de películas:  películas africanas, películas europeas, películas hindúes, etc. Era muy poco habitual que hubiese sólo una película en cartel durante tres días seguidos, era incluso impensable. Teníamos bastante productos, existía una gran disponibilidad que nos permitía establecer una política de programación;  había una película diferente por sesión. Pero desde hace un tiempo la películas son cada vez más escasas e intentamos reflexionar sobre ello para proponer una nueva visión de la programación y crear hábitos de un programa regular para el público. Ahora tenemos siempre una película en cartel durante toda una semana: por ejemplo, durante la semana completa del 18 al 24 está Le Mec Idéal (1) por la simple razón de que no tenemos bastante películas y de que la gente se niega a consumir películas americanas, de kárate,  hindúes… Nadie va al cine para ver una película de kárate, una película hindú o una película americana con Jet Li o Rambo, que matan de forma absurda y sin motivo; eso a la gente no le gusta.

Sin embargo estas películas funcionaban hace diez o veinte años.

Funcionaban muy bien. Recuerdo aquí por ejemplo, en esta sala, cuando se proyectaba una película india el domingo, la sala estaba abarrotada. Pero esto ya acabó, ahora las películas que tienen éxito son las africanas. Hoy en día es necesario apoyar fuertemente la programación con una buena promoción, si no no viene nadie. Por ejemplo, a partir de esta noche y hasta el domingo proyectamos Le Mec Idéal, pero es una reposición. Ya la programamos durante dos o tres semanas hace cinco meses. La programamos de nuevo pero, desde la semana pasada, el tráiler sale en la televisión, explicando a la gente que a partir del lunes 18 se proyecta en Wemtenga la película Le Mec idéal. El coste de la publicidad es muy elevado en Burkina Faso, por eso se han asociado todas las salas periféricas de Uagadugú: son el Cine Wemtenga, el cine Pâte d’oie, el cine Tampuy, el cine Pissy y el cine Sanghandé. Los gerentes de todas estas salas se reúnen y hacen la misma programación, un solo tráiler para la televisión con todas las salas.  

¿Entonces esta noche Le Mec idéal va a pasar en todas las salas?

En todas las salas de la periferia. El cine Neerwaya y el cine Burkina tienen otra programación. Para las películas africanas también hemos comprendido cuál es la política adecuada. Por esto hay a veces una película que puede mantenerse en cartel durante tres o cuatro semanas. Aquí en Wemtenga ya me ha ocurrido anteriormente que una película se quede en cartel durante tres meses; era la película de Boubakar Zida Sidnaaba, Un fantôme dans la ville. Eso significa simplemente que, cuando una película funciona, hay que mantenerla en cartel hasta que el público se canse. Si no funciona muy bien, es mejor quitarla, esperar a la gente durante tres semanas y volver a programarla. Ahora, si tengo que escoger una programación, lo hago en función de las reposiciones, con películas que ya hemos programado hace un año, etc. Tengo muchas películas e intento evaluar cuál es la que más ha enganchado al público.

En su opinión, ¿cuál es la razón por la que las películas que funcionaban hace veinte años ya no funcionan  ahora y son sólo las películas africanas las que tienen éxito?

La razón es muy simple: En los años setenta y hasta 1985 pocas familias de Uagadugú disponían de una televisión en su casa. Con la evolución de las tecnologías, ahora la gente puede quedarse en casa gracias a los descodificadores y captar canales de televisión extranjeros, pudiendo acceder a muchas películas desde el propio hogar. Además los lectores de DVD han inundado las ciudades africanas. Un lector de DVD no cuesta casi nada; se encuentran lectores de VCD por menos de 500 CFA (2) que contienen unas cincuenta películas americanas y no pasa nada si son de mala calidad.  Además, ¿ dónde  llevaban en los ochenta los estudiantes y los alumnos del instituto a sus novias? Al cine. Y ¿después del cine? Volvían directamente a casa. A casi nadie se le ocurría invitar a su novia a tomar un refresco; sólo se iba al cine. Ahora, si sales por Uagadugú, ves los maquis (3) abarrotados. He tenido que decírselo a los responsables de la cinematografía de este país, en particular a la compañía en la cual trabajaba: les he dicho que no hemos sido capaces de adaptar la política comercial cinematográfica a la evolución de las nuevas tecnologías. Lo dejamos y nos superó; despertamos y nos dimos cuenta de que estábamos muy atrasados y de que era imposible recuperar el tiempo perdido. Eso es todo. Hoy la gente tiene varios tipos de diversión, de recreación, que no son el cine. Sin embargo, los burkineses se reconocen en su cine. Cuando vienen a ver Le Foulard noir, o Une femme pas comme les autres, Un fantôme dans la ville, Sofia, piensan “ah! Me suena esta historia” y se reconocen en el cine. Cuando ven películas africanas, se sienten liberados, no necesitan seguir reflexionando. No es como con las películas de nuestros predecesores, Idrissa Ouedraogo, Gaston Kaboré, que hacían películas de autor; nadie iba a ver estas películas, no funcionaba. Pero hoy la gente viene a ver las películas burkinesas, africanas, porque se identifica en ellas.

Tengo la sensación de que hay una excepción cinematográfica en Burkina Faso, hay una producción bastante más  importante que en Malí o en Níger por ejemplo, y que además llena la salas, lo que no ocurre en los otros países. ¿Qué piensa al respecto?

A veces viajo a los países vecinos y efectivamente, ciertas personas me preguntan : “¿Cómo conseguís tener espectadores en vuestras salas de cine todavía?” Cuando escucho a la gente elogiar a los burkineses, respondo : “Lo que les ha pasado a nuestros vecinos puede pasarnos a nosotros también”.  Actualmente, como profesionales del sector, ¿qué estamos haciendo para que se mantenga lo que hoy existe?oubri 2

¿Se refiere al Estado?

Me refiero a la política del Estado pero también a los profesionales del sector. Hoy, cuando se reúnen, hablan siempre de la producción y únicamente de eso. No hay ayudas a la exhibición, ni siquiera ayudas a la formación. ¿Qué actor burkinés ha pasado por una escuela o se ha beneficiado de una formación? Todos se han formado en el terreno en pequeñas compañías de teatro. Una vez realizada una o dos películas, se creen que son increíbles: que se han educado, que se han formado… La gente piensa que eso que hacen es el oficio de actor y que no es necesario formarse.

Y ¿eso tiene una implicación en la calidad de las películas o del trabajo de los actores?

Creo que todas las películas que se hacen ahora, realizadas por burkineses, dejan que desear.

¿A qué nivel?

A todos los niveles: el guión, la actuación, que no funciona, incluso la puesta en escena; hay muchas cosas que fallan en las películas. Yo creo que un director como… tal vez no es necesario citar nombres… Hay algunos que, cuando se ven sus películas, no es posible aceptar que todavía cometan ciertos errores. No puede ser.

Sin embargo, este cine que tacha de mediocre consigue llenar las salas y estimula la economía cinematográfica del país. 

Por eso tenemos que trabajar ahora para consolidar los logros del cine burkinés.

Hay una economía en marcha pero, ¿qué necesita?  

Sí, hay una economía funcionando, pero una economía que no está estructurada, que necesita ser consolidada. Por ejemplo, a nivel de la exhibición: yo soy exhibidor, pero no he hecho una carrera de empresariales o de gestión, soy un técnico de cine. Pero el destino me introdujo en la gestión, en la exhibición. Intento formarme así, aprender cosas a través de la práctica.  He luchado desde que soy gerente aquí para recibir una formación de exhibidor cinematográfico. Consigo buenos ingresos, pago las facturas, pero necesitaría saber cómo gestionar el poco dinero que gano. No tengo una formación de contable y no puedo contratar a nadie para llevar la contabilidad. Creo que un día voy a caer repentinamente en quiebra. Sin embargo, si se hacen bien las cosas, uno se cura en salud. La exhibición cinematográfica es mucho más complicada y compleja de lo que parece. No es como una tienda donde se compra tal o cual cosa. Creo que necesitamos  una formación.

¿Con qué distribuidoras trabaja? ¿Sólo con Africa Distribution (4)? ¿O existen otras distribuidoras aquí?

El problema de la distribución en Burkina es que tenemos una única distribuidora para todo el país. Antes teníamos también la Sonacib, la compañía nacional de difusión y de exhibición cinematográfica de Burkina Faso, que tenía el monopolio de la distribución. Idrissa retomó la Sonacib, pero no ha llegado muy lejos (5); resistió algunos meses con las salas y el Cine Burkina, pero finalmente la Sonacib cerró y se acabó el monopolio. Como ya no existía el monopolio, todo el mundo podía… Bastaba tener relaciones con malienses, con gente de Costa de Marfil, senegaleses; tomabas la película, llegabas, gestionabas la sala con los exhibidores, pasabas la película, negociabas con el director y el productor. Por eso, hace un año, intentamos lanzar Africa Distribution para que se encargase de la distribución de las películas. Pero se descuida la distribución porque se piensa que con o sin una distribuidora se hacen películas que se pueden proyectar, sin pasar por una distribuidora. Hubiera sido más lógico que existiese este oficio para profesionalizarlo todo. La gente piensa que las distribuidoras les timan, pero hay que pensar que una distribuidora tiene muchos gastos para conseguir que la película funcione. Y, cuanto más exitoso es su producto, más gana. Con lo cual su interés es que la película tenga éxito.

Aquí, en las noches de mucha afluencia ¿cuántas entradas consigue?

Es una pregunta difícil de responder porque, como ya sabe, el cine es extraño. La sesión está a punto de empezar y de repente llega mucha gente. Pasamos Faso furie en todas las salas. Pero a mí en realidad me decepcionó.

¿En qué sentido?

No ha funcionado tan bien como lo hubiera esperado. Cuando fui al estreno, salí de la sala y  dije a la gente: “en todo caso, ¡las salas están bien!”. Pero no funcionó en ninguna sala.

Sin embargo Rodrigue Kaboré estaba contento con sus entradas en el Cine Neerwaya.

Hay películas que consiguieron tal vez el doble de las entradas de Faso furie en el Cine Neerwaya, pero que no se beneficiaron del presupuesto de promoción de Faso furie. Las cifras de entradas de Faso furia se consiguieron gracias a una promoción subvencionada. Dos meses antes del estreno, los canales de televisión sólo hablaban de la película. Y ha seguido siendo así hasta hoy. Que me digan qué película proyectada en Burkina Faso se ha beneficiado de un presupuesto de promoción así. Si Rodrigue dijera la verdad hoy, si tuviera que calcular el presupuesto de promoción…

Él habla de cuatro millones.

No. ¡Es más que eso! Sabiendo que el pase de un tráiler de tres minutos cuesta como mínimo 100.000 CFA. Incluso con el convenio que tiene con la televisión, aunque le dejaran el pase de tres minutos a 90.000 CFA durante tres meses, serían unos 8 100 000 CFA. Y esto representaría sólo la proyección de los trailers. ¡Pero están también los carteles! Faso furie tiene quizás unos cinco modelos de carteles que han invadido casi toda la ciudad. En su campaña de promoción, él ofreció también un cóctel al público el día del estreno, y eso no lo contabiliza en su presupuesto. Cuando invita a un actor para publicitar la película se paga un billete de avión, se paga una habitación de hotel, un caché. ¿Y esto dónde se contabiliza? Y cuando alguien dice que ha realizado una película de 20 millones, deberíamos preguntarnos “¿cuál fue el precio de alquiler de la cámara?”. Pero él contesta: “¡Ah no! No alquilé ninguna cámara, fui a ver a fulano que me prestó una y eso queda entre nosotros”. Pero no  porque la cámara fuera prestada que no se tiene que presupuestar. Porque si no se contabiliza, el presupuesto de la película es falso.

Vi a Boubakar Diallo el otro día y hablamos de eso y del hecho de que había irritado a bastante gente diciendo que conseguía hacer películas de 20 millones de CFA pero explicando que estos 20 millones salían de su bolsillo. Porque le ayudaron en muchas cosas, tiene préstamos, tiene colaboraciones. 

Sí, ¡pero eso no es el presupuesto de la película! Así engaña a la gente. Si yo me levanto y digo “Boubakar ha realizado su película con 20 millones : tengo 20 millones, entonces voy a poder realizar  una película también…”. Pero no voy a poder realizar un película porque no tengo las ventajas que él ha tenido. No, eso no es el presupuesto de la película. Cuando algunos dicen “en Burkina se pueden hacer películas con 20 millones” están vendiendo  castillos en el aire a la gente. Los toman por idiotas.

¿Cuántas butacas hay aquí?

Tenemos alrededor de 1000 butacas.

¿Y difunde películas todo el año? 

Todos los días que Dios nos da.

¿Cómo lo hace durante la temporada de lluvias? Hay épocas en que llueve casi todos los días.

Si llueve no hay proyección.

¿No viene nadie?

No, se acabó. Cuando llueve no hay nadie alrededor del cine. Es lo que decía antes, la gente tiene 10 000 posibilidades diferentes para divertirse en cualquier sitio. No tienen por qué venir a sufrir para divertirse. Antes era : “Si no voy al cine ¿a dónde voy?”.  La gente no quería volver tan temprano a casa y no tenía entonces otra opción que la de ir al cine. Ahora, a cinco, diez metros de su misma casa, puede divertirse.

¿A quién pertenece esta sala?

La sala pertenece a la municipalidad de Uagadugú. Se implantó como un alquiler/gerencia del ayuntamiento de Uagadugú pero tiene un atraso del pago de alquiler de más o menos 13, 14 ó 15 000 CFA, y eso que yo soy el que mejor paga de todas las salas. Hay gente que lleva pagos atrasados de tres años. No es porque no quieran pagar, es que no es fácil. Cuando yo llegué en 2004,  la Sonacib imponía el precio de entrada a 100, 150 francos. Yo les contesté : “yo no funciono de esta manera: voy a aumentar las tarifas”. Tenía dos tipos de asientos, en el hormigón y aquí eran bancos de madera. Yo dije que no podía seguir como la Sonacib. Mi preocupación desde el principio era la de no caer en quiebra. La Sonacib tenía esta política porque era una sociedad estatal. En mi caso debo mirar por mis gastos, ¡y no voy a trabajar para arruinarme! Después pusimos una tarifa única: 500 francos. O tienes 500 francos y vas al cine o no los tienes y vas a otra parte. Por ejemplo, si tengo 24 000 entradas de 300 francos por mes, son 7 200 000 francos. Sin embargo, si son 22 000 entradas por mes y  multiplico por 500, son 11 000 000 francos. La elección es fácil.

oubri¿Esa es más o menos la cifra de entradas por mes? ¿Alrededor de 20 000?

No, la cifra no es esa. Yo consigo hacer más. Es la cifra de los últimos meses de 2011. Mire, ahí tiene las cifras. Aquí estamos en 2010 y ve que estamos a 19 000 entradas; ha caído mucho. Ya ve que es complicado. Cuando la gente dice que el cine burkinés está bien hay que analizar la realidad de las cifras. La gente no entiende, pero cuando yo hablo me baso en las cifras. Y hablo de mi experiencia de años en el sector. La gente no sabe de lo que habla, dicen simplemente “el cine está bien”, pero no es la realidad. Vamos hacia atrás, vamos a cerrar las salas si no se hace nada.

¿Qué se podría hacer para mejorar las cosas?

Pues hace falta… ¡Es un conjunto! Habría que renovar las salas, equiparlas con verdaderas máquinas de proyección. Y en otras salas no sólo falla la calidad de las imágenes, sino también la calidad del sonido…. Aquí tengo un problema con las imágenes, sin embargo el sonido está impecable. Pero estos problemas existen un poco en todas partes. Pero aparte de eso, habría que tomar medidas a nivel de producción. El Estado tiene que apoyar la producción, es decir, deberíamos encontrar los medios económicos… Ve lo que estamos haciendo con Boubakar Diallo y Gaston Kaboré… A nivel nacional haría falta poder desarrollar este tipo de iniciativas y que el Estado bukinés no se quede sólo mirando. Cuando los colaboradores exteriores llegan aquí, traen su dinero pero no lo han extraído de un pozo perdido. Es dinero de los contribuyentes.

¿Europeos?

¡Europeos! Pero nosotros, como contrapartida… porque aquí en África el refrán dice “cuando uno se lava la espalda, tiene que lavarse la cara”. Pero Ud. quiere que los blancos vengan a lavarnos la espalda y dar la vuelta para lavarnos la cara mientras nosotros nos quedamos de pie quietos (pone la cara rígida). Pero, ¡para! El tipo viene, nos da 20 000 euros. Lógicamente nosotros hubiéramos debido invertir más de 20 000 euros. Sin embargo, no, el tipo llega y dice “el Blanco os ha ayudado, ya está”. Eso no es así, hay que incitarles a ayudarnos, pero sólo si nosotros también aportamos algo. Si conseguimos producir, aunque sea sólo cinco películas por trimestre: tenemos directores que están aquí, que pueden hacerlo, que pueden producir dos películas con regularidad…

¿Es la falta de películas burkinesas lo que crea esta escasa frecuentación? Si se estrenaran una quincena de películas en el año ¿la sala se llenaría más?

Sí. Mira por ejemplo Le Foulard noir ou Faso furie, ¿cuánto tiempo hace que los proyectamos? Sin embargo no tienen la fuerza de permanecer en cartel durante tres meses. Nosotros hacemos presión para que se queden. En el caso del Foulard noir, hay gente que han venido, que han visto la película, y que nos han dicho que el director había hecho un buen trabajo pero no había tenido el valor de ir hasta el final de su idea. La gente siente que es su historia, que es lo que realmente está sucediendo, pero no se ha profundizado el argumento. Y es esa profundidad la que quiere ver en el cine, no lo ha encontrado en este caso y, de cierta manera, se queda un poco decepcionada.

¿No será también una característica de este cine emergente que se hace de forma rápida y al que le falta un poco de profundidad? Mientras que el cine de los predecesores, que tiene tal vez menos éxito comercial, tiene más profundidad… 

Es así. Boubakar Diallo ha tomado la decisión de dejar de hacer películas para los festivales. Yo le dije, “mejor así, has comprendido bien”. Estaba en una lógica de cine popular y de cine comercial, pero las dos cosas no son compatibles. Cuando haces una película popular y para festivales al mismo tiempo, fracasas.

Y ¿Tasuma? (6)

Tasuma es la película motor del desarrollo del cine burkinés, si no lo es del cine africano mismo. Tasuma fue la que convenció a los cinéfilos burkineses de ver películas africanas. Y Tasuma he tenido la suerte de contar con un apoyo económico para su promoción por parte de África Cinéma (7). Pero Africa Cinéma ya no existe. Yo obtuve apoyo de Africa Cinéma también, lo que me ha permitido conseguir un buen proyector digital e instalar estas sillas. Antes tenía solo banquetas y ahora tengo sillas gracias a que recibí una subvención. Otros han utilizado este dinero para hacer otras cosas, pero yo lo he invertido todo en la sala. Tasuma tenía un presupuesto para la promoción de Africa Cinéma y la gente fue a ver la película. Y después salió Sofia, que tuvo mucha afluencia también. Y después de Sofia, Sidnaaba ha hecho Ouaga Zoodo; la gente ha acudido a las salas también, ¡y ha sido formidable! El público se ha reconocido realmente en su cine. Ouaga Zoodo significa “la amistad de Ouagadougou”, o lo que pueden ser los puntos negativos de la amistad, el tejido de la amistad en Uagadugú. Es lo que ha contado en su película, el día a día de la gente. Después, para Un fantôme dans la ville se organizó una fiesta en la que conseguimos más de 1000 entradas en esta sala. Yo he proyectado Un fantôme dans la ville durante tres semanas. Después de la tercera semana, anuncié en la radio que el sábado siguiente  la proyección de Un fantôme de la ville se haría en presencia del director y de los actores de la película. Y cuando llegó aquel día, ¡no se podía pisar la sala! A las nueve de la noche había 1208 personas que habían pagado su entrada. En fin, lo que la gente no ha entendido en la exhibición cinematográfica es que hace falta crear eventos alrededor de las proyecciones. Cada vez que lo hemos hecho hemos dado algunas semanas más de vida a la película que al final se ha quedado tres meses en cartel. Después de tres meses, divido el total de las entradas de estos tres meses por el número de días, y obtengo una media de 278 espectadores por noche durante tres meses. Eso es formidable. Por ejemplo, podemos volver a programar Faso furie teniendo éxito, pero hace falta crear el evento alrededor de este estreno.

¿Qué público frecuenta esta sala, en Wemtenga?

Para una película como Un fantôme dans la ville de Sidnaaba, apuesto que acudieron hasta espectadores de la tercera edad, que iban con bastón. Para este film tuvimos un público de entre 7 y 90 años, de todas las edades. Pero las películas de Sidnaaba siempre han funcionado bien, porque el director en sí es un apoyo publicitario. Porque tiene su propia radio en la FM. Presenta las noticias, creo que sobre las 7 de la mañana, algo así. El programa es muy seguido por el público porque es en el idioma nacional moré y hace la lectura de los diarios de la plaza. Y eso pega a la gente a su radio. Trabajamos a menudo con su radio, pasamos spots, anunciamos nuestra programación y conseguimos así tocar a la gente. Ahora para la película Au Royaume des infidèles hemos elegido un canal de televisión. Después del telediario de la una pasan el tráiler. Hay que saber que medio de comunicación utilizar para alcanzar su público. Es así, y el público que acude a Wemtenga es de todas las edades.

 

NOTAS:

1. Le Mec idéal es una comedia romántica de Costa de Marfil de Owell Brown, estrenada en 2011 y premiada con el Étalon de bronce de Yennenga en el Fespaco.

2. 500 Francos CFA equivalen a  unos 4 Euros

3. Los “maquis “son bares al aire libre muy apreciados por los habitantes de Uagadugú. Ofrecen cerveza con pinchos y a veces conciertos en directo.

4. Distribuidora de Rodrigue Kaboré, gerente del Cine Neerwaya.

5. M. Gnegne se refiere a la gestión de las salas del país por el director Idrissa Ouedraogo en nombre de la asociación de los Directores y Productores Africanos después de la quiebra de la Sonacib.

6. Zakaria Gnegne se refiere al programa Succès Cinéma Burkina Faso, principalmente apoyado por la cooperación Suiza.

7. Tasuma del director burkinés Daniel Kollo Sanou (2004).

8. Africa Cinema era un programa  elaborado por la Unión Europea, la Organización Internacional de la Francofonía y el ministerio de Asuntos Exteriores francés, con el objetivo de apoyar la distribución cinematográfica en África con nueve largometrajes y trece salas de diez países de África Subsahariana

Declaraciones recogidas por Léo Lochmann el 18 de junio de 2012 en Uagadugú.

Más información sobre la versión original de esta entrevista y otras piezas sobre el “Cine en Burkina Faso” en Africultures:

http://www.africultures.com/php/index.php?nav=article&no=12075#sthash.nIFNhFAL.dpuf

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