Crítica paralela a dos películas…

Autor: Míguel Ángel Sánchez*

C’est eux les chiens Hicham Lasri. Marruecos. 2013

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Cést dans la boîte. Djamil Beloucif. Francia 2012

No son pocas las coincidencias, como tampoco creo que sean meras casualidades las similitudes que se están produciendo en algunas producciones, valga la redundancia, de este 10º Festival de Cine Africano de Tarifa / Córdoba. Las dos obras aquí reseñadas han optado por la estética y el dinamismo que ofrece el reportaje callejero para mostrarnos de una forma no exenta de crítica social las realidades de dos lugares separados quizá por algunos kilómetros pero no demasiado lejanos en muchos otros aspectos. Un barrio marginal de una ciudad francesa y otro de Marruecos son los escenarios que estos dos jóvenes cineastas han decidido retratar de una forma similar en una búsqueda de verosimilitud, aceptando siempre, eso sí, la contradictoria carga de falsedad y engaño que eso acarrea. Kiarostami, seguro inspirador y obligadísimo referente para autores de esta generación, es todo un maestro en ello. Conseguir la verdad, la pureza, la “credibilidad” apoyándose en un trabajadísimo guión y una muy estudiada puesta en escena ha sido la paradójica propuesta elegida por el realizador iraní en varias (por no decir todas) de sus películas.

Abbas Kiarostami
Abbas Kiarostami

En el caso de Djamil Beloucif con “En el bote”, como ya hicieran tantos y tantos directores, opta por enseñarnos su juego sin ningún tipo de pudor, mostrándose primero a sí  mismo en ese magnífico “acto de espontaneidad” en que le ofrece la cámara a uno de los niños filmados para convertirse él durante unos minutos en un actor más en esta realidad / ficción. Y en un segundo y definitivo momento final, una vez transcurridos los créditos, desnuda su película al completo dejándonos asistir al ensayo de una de las escenas en un principio más “realistas”.

El pasado viernes 11 de octubre este festival arrancó con la producción La vie sur terre en la que Abderrahmane Sissako entra literalmente en su película y vive dentro de ella.

Los que tengan buena memoria (no es mi caso) recordarán del pasado FCAT una interesante cinta de un corte no sólo parecido sino casi idéntico en la que la cámara también se adentraba en el corazón (nunca mejor dicho) de un barrio humilde y nos daba a conocer de forma sencilla a sus moradores, que a su vez ejercían de perfectos actores durante una mañana de sus vidas. Pero sobre todo fue la rompedora Making of, La última película –nada que ver con la de Bogdanovich- del tunecino Nouri Bouzid, ganadora en la edición del 2008, la que hizo un excelente uso de este recurso. El actor y el personaje se funden en uno solo de forma que las líneas se diluyen, y esto no puede dar más que buenos resultados a la hora de hacer que el espectador participe hasta las últimas consecuencias. Una buena opción cuando se busca que el cine no te deje indiferente, pero también cuando se busca a un espectador cansado de planos, contraplanos, principios, nudos y desenlaces y efectistas bandas sonoras diciéndoles qué, cuándo y dónde sentir lo que el director cree que deben sentir.

Un fotograma de C'est Eux Les Chiens
Un fotograma de C’est Eux Les Chiens

Curiosamente algunas de las escasas obras sugerentes de “cine palomitero” de la última década (Monstruoso, Chronicle, Proyecto X, Paranormal Activity) recurrieron al uso de la cámara doméstica simulada para conseguir notables resultados en productos que, de no haber sido así, carecerían por completo del más mínimo interés.

Da que pensar. Hubo un tiempo en que considerábamos que la “relativa” función de las películas era ofrecernos evasión de manera que lo reflejado en pantalla se correspondiera lo menos posible con el mundo real. Otros, sin embargo, defendían que “lo mejor” era ser lo más “realista” posible; la cámara como ese fiel espejo de vida.

¿En dónde nos encontramos ahora?… Quizá en un momento en el que el espectador ha dejado de ser ese sujeto pasivo, inocente y confiado dispuesto a ser engañado una y otra vez en todos los sentidos.

Da que pensar.

 

* Este artículo ha sido escrito por Míguel Ángel Sánchez en el marco del primer Curso-Taller de Crítica de Cine del 10º Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT 2013), celebrado del 14 al 18 de octubre gracias a la colaboración del Instituto Andaluz de la Juventud y del Programa ACERCA de la AECID.

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