Cómo conseguir las películas africanas que todos deberíamos ver en nuestras pantallas

Autora invitada: Lindiwe Dovey *

Al enfrentarse a cuestiones sobre por qué el jurado de Festival de Cine de Berlín de 2016 no tenía personas de color, la presidenta del jurado – y tres veces ganadora del Oscar – Meryl Streep dijo:

“Realmente todos somos todos africanos”.

Actress Meryl Streep, President of the international jury for the 66th Berlinale International Film Festival, attends a news conference in Berlin February 11, 2016. The festival runs from February 11 until February 21 in the German capital. REUTERS/Stefanie Loos
Meryl Streep, Presidenta del Jurado Internacional de la 66 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín. Reuters/Stefanie Loos

Siguiendo los pasos de la controversia de OscarsSoWhite sobre la falta de diversidad en la industria del cine, los comentarios de Streep echaron más leña al fuego y provocaron una tormenta de críticas sobre lo que fue interpretado como un intento condescendiente para silenciar el debate.

Algunas de las críticas a los comentarios de Streep se centran en su contexto original. Fueron pronunciadas en respuesta al periodista egipcio que le preguntaba si conocía algo de Oriente Medio o África y sobre películas realizadas en estas regiones. Ella admitió que no.

En el mejor de los casos, podemos considerar que el comentario de Streep fue un intento torpe de mostrar su solidaridad. Pero lo que se extrae es la continua ausencia de africanos y cineastas africanos en los festivales internacionales de cine y en el circuito del cine. Si todos somos africanos, ¿por qué no vemos películas africanas?

Historia del racismo en el cine

El racismo es una carga que existe en el cine desde sus inicios. El profesor de cine Robert Stam dice que entre todas las circunstancias que rodearon el nacimiento del cine, “su coincidencia con el imperialismo es una de las que menos ha sido estudiada”.

Muchas películas realizadas a principios del siglo XX blanqueó narrativas y personajes negros, y justificó la violencia blanca contra los negros como algo legítimo. El nacimiento de una nación (1915) de D.W. Griffith, basado en la Guerra Civil Norteamericana, glorifica al Ku Klux Klan. En lugar de condenarse, la película es aclamada como una “obra maestra” por sus técnicas cinematográficas pioneras.

Mientras Griffith ha sido canonizado, los cineastas negros y africanos han luchado para mostrar su trabajo en festivales internacionales o para que distribuidores y exhibidores acepten sus obras, incluso después de batallas ganadas por los Derechos Civiles y por movimientos de independencia. Un ejemplo instructivo de ellos es la representación del cine africano en Cannes, el festival de cine más prestigioso a nivel internacional.

Desde que Cannes empezó a funcionar en 1946, tan solo el 3% de las películas en competición ha sido de origen africano. Y desde 1946 hasta 2013, solo 14 africanos ganaron premios. Solo una película africana, Crónicas de los años de fuego (1975) ha ganado la Palma de Oro. La decisión fue tan polémica que los miembros del jurado y los cineastas llegaron a recibir amenazas de muerte y solicitaron la protección de la policía cuando salían del Palais des Festivals. Esto se  debe a que la película se atrevía a contar una historia de la Guerra de la Independencia de Argelia desde la perspectiva argelina y no desde la francesa. Aunque el “Padre del Cine Africano”, Ousmane Sembene, ya fue invitado a ser miembro del jurado de Cannes en 1967, pocos negros han sido bienvenidos en este círculo cerrado.

En cambio, películas que utilizan África como telón de fondo para aventuras narrativas blancas son ampliamente difundidas a nivel global – tales como Memorias de África (1985), protagonizada por la propia Streep, con la cual ganó siete Oscars y que recaudó más de 100 millones de dólares en todo el mundo.

¿Por qué?

La respuesta por supuesto concierne al racismo pero también va más allá. Tiene que ver con la percepción de que las películas africanas y de directores negros no atraerán a las audiencias.

Cuando se dispuso a realizar la película sobre el revolucionario esclavo Nat Turner, al cineasta Nate Parker le dijeron que una película de ese estilo nunca tendría éxito porque las películas con protagonistas negros no triunfan a nivel internacional.

Hace unas pocas semanas, la película de Turner – deliberadamente titulada Nacimiento de una Nación – logró la distribución más lucrativa que jamás haya alcanzado el Festival de Cine de Sundance: 17,5 millones de dólares por parte de Fox Searchlight Pictures. La película fue también incluida en un amplio programa de películas de directores negros y africanos exhibido en el Festival de Cine Panafricano de Los Ángeles de 2016.

Hay otras señales de que la industria se está transformando:

  • La Blacklist de Franklin Leonar ha ayudado a situar a guionistas negros en primera plana.
  • El Director Artístico del Festival Internacional de Cine de Toronto, Cameron Bailey, es especialista en cine africano y su conexión con la producción cinematográfica del continente se remonta a 25 años atrás.
  • El Director del Festival de Cine de Sídney, Nashen Moodley, es sudafricano y también es el comisario del programa AsiaAfrica en el Festival Internacional de Cine de Dubái.
  • Desde 2006, el festival de Dubái también ha creado el lucrativo Premio Muhr dirigido a cineastas árabes, asiáticos y africanos.
  • El director de Selma, Ava DuVernay, ha montado recientemente una compañía de distribución de películas, Array, a través de la cuál también respalda la producción de películas africanas como Ayanda (2015).

Llevará mucho más que tener simplemente actores protagonistas

Pero Internet – como una nueva frontera de distribución películas – será la referencia real del cambio. Hay algunas señales prometedoras con la reciente llegada del video-on-demand africano gracias a plataformas como AfricanFilms.tv, buni.tv y iroko.tv.

Aunque la cuestión no es simplemente la falta de actores negros protagonistas. Es un hecho bastante clarificador ver que la película sobre África que mejor ha funcionado en Netflix haya sido Beasts of No Nation, una película de un niño soldado que es un refrito de estereotipos de la violencia endémica del continente. Necesitamos narrativas más diversas sobre África – las de películas como Sexo, gombo y mantequilla (2008), Pumzi (2009), Love the One You Love (2015) y otras muchas.

Idris Elba Reuters/Mike Blake
Idris Elba Reuters/Mike Blake

Y no solo se trata de la industria del cine. Como individuos podemos llegar a ser capaces de diferenciar las películas que elegimos. También yo voy a boicotear los Oscars el 28 de febrero. Tengo algo mucho más interesante que hacer: ver la película Yeelen (1987) de Souleymane Cissé y charlar con él sobre ella en el Festival de Cine CinemAfrica de Estocolmo.

Tenemos que votar con nuestras entradas de cine y con los clicks que hacemos en Internet . Y si Hollywood se niega a cambiar, ¿por qué dedicarles un solo instante?

* Profesora titular de Cine Africano y Artes Escénicas, SOAS, Universidad de Londres.

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Artículo original publicado en http://theconversation.com/how-to-get-the-african-films-we-all-should-see-onto-our-screens-54507

Créditos foto de portada: Nate Parker, director de la revolucionaria película estadounidense “Birth of a Nation”, Shutterstock

Traducción: Alejandro de los Santos Pérez

 

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