Martin Scorsese lidera los esfuerzos para rescatar películas africanas perdidas

Autor: Thomas Page, CNN

En la noche, durante muchas noches, Martin Scorsese estaba concentrado en el montaje de una secuencia. Era 1981 y el director se encontraba en la postproducción de El rey de la comedia (The King of Comedy), su sátira más oscura sobre el circuito de los comediantes.

Mientras trabajaba, había una televisión encendida a sus espaldas con los sonidos de Nass El Ghiwane, un grupo marroquí, en la película concierto Trances de Ahmed El Maanouni. Una y otra vez, noche tras noche el mismo canal repetía ese programa, los ritmos hipnóticos de la película se filtraban en el alma de Nueva York. “Se convirtió en una obsesión para mí”, dijo Scorsese. Desde entonces, cazó la música de la banda, colmó de alabanzas a El Maanouni y en 2007 orquestró la restauración completa de la película.

Scorsese es parte de la generación que incluye a George Lucas y Francis Ford Coppola: titanes de Hollywood que se atiborró de una dieta a base de cine extranjero. Y esta influyó principalmente en su forma de narrar. Al igual que las películas de samuráis de Akira Kurosawa influyeron en Star Wars, la picaresca narrativa de Bergman encontraron un compañero en Apocalypse Now. Para Scorsese, el cine africano forma parte de sus referencias.

Trances fue una inspiración para la película de 1988 La última tentación de Cristo y el director ha descrito en otros medios de comunicación “el impacto increíble” de La Noire De… (1966) de Ousmane Sembene. La primera vez que la vio fue en 1969, la película senegalesa “no se parecía a nada a lo que había visto antes”, afirmó. “Fue como una puerta que se había abierto en el Oeste y fue la primera vez que pudimos sentir en el cine una voz africana de verdad”. Scorsese tomó nota, pero muchos no escucharon esta voz africana o a sus contemporáneos, incluso desde dentro de África. Según los defensores de este cine, parte del problema es la distribución, otra la política. El resultado es una generación de gigantes cinematográficos abandonada en una especie de duermevela y obras vitales de este legado cultural perdidas.

Ahora, un esfuerzo a nivel internacional que incluye a Scorsese está ayudando a revivir estas figuras y revistar lo que nosotros pensábamos sobre el cine africano.

Estropeado, perdido o escondido

Scorsese creó The Film Foundation en 1990, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a preservar y proteger el cine histórico. Hace una década lanzó el World Cinema Project, centrado en películas alejadas del canon occidental. Fue más o menos entonces cuando Scorsese realizó un viaje a África del oeste.

“En 2007, visité a mi amigo (el director) Souleymane Cissé en Mali”, declaró a la CNN. Nuestras conversaciones durante aquel viaje me sirvieron para darme cuenta de la urgente necesidad de preservar las películas africanas, muchas de las cuales no son conocidas o ni siquiera están disponibles, manteniendo un abismo en nuestro conocimiento sobre el cine mundial”.

El proyecto ha procurado henchir este abismo, pero hasta el momento las películas africanas permanecen como un caso aparte. De unas 750 restauraciones llevadas a cabo por la fundación, a principios de 2017 solo siete procedían del continente. Sin embargo, esta dinámica está cambiando.

En junio, la fundación, UNESCO y la Federación Panafricana de Cineastas, conocida como FEPACI, en colaboración con la Cineteca de Bologna, firmaron un acuerdo para formalizar el Proyecto Herencia del Cine Africano o AFHP (African Film Heritage Project). La iniciativa “conservará y preservará 50 películas africanas y las pondrá a disposición del público en África y en todo el mundo”, explica Scorsese.

Es una tarea abrumadora, concluyen las partes implicadas. Algunas de las películas identificadas para la restauración están, para todas las intenciones y propósitos, perdidas. “Si buscas en Google algunos de esos títulos no aparece ningún resultado”, dice Margaret Bodde, directora ejecutiva de la Film Foundation. “No hay nada escrito sobre esas películas”.

Son muy pocas las películas realizadas en África en los 60 y en los 70, cuyos negativos fueran trasladados a laboratorios de Europa o Estados Unidos. “A veces la documentación se ha perdido o nunca existió”, dice Cecilia Cenciarelli, comisaria de la Cineteca de Bologna. Pueden tardarse años en llamadas o e-mails para encontrar los negativos o las impresiones en 35 milímetros. “A menudos lo recursos están incompletos o dispersos”, añade, recordándonos a la época soviética en la que un rollo de película podría encontrarse en Cuba y otros en la antigua Alemania Oriental.

The Eloquent Peasant de Shadi Abdel Salam

Cada restauración cuesta nada menos que entre 100.000 y 250.000 dólares según Bodde, algo demasiado costoso para una organización sin ánimo de lucro. “La negociación para acceder a los archivos es otro problema adicional”, dice Aboubakar Sanogo, profesor y secretario de la región norteamericana de la FEPACI. “No nombraré al director, pero una entidad de Gran Bretaña ha estado trabajando con un cineasta desde los 60”, Sanogo lo cita a modo de ejemplo. “Es un cineasta con quien estaban interesados en trabajar. La entidad simplemente dijo… Bueno, tienes que pagar sobre 100.000 libras esterlinas (132.000 dólares)”.

“Hasta donde me concierne, creo es muy poco ético, pero estas son algunas de las dificultades que tenemos que encarar en la próxima década”.

“Tan importante aún pero desconocido”

Los primeros frutos del Proyecto vieron la luz en mayo cuando Soleil O (1970) se presentó en el Festival de Cannes en la sección de Clásicos de Cannes. La ópera prima del director mauritano Med Hondo “trata problemáticas que son relevantes hoy en día”, afirma Scorsese, describiendo en la CNN “una película poderosa sobre un joven que emigra desde África del oeste a Francia en busca de una vida mejor. Sin embargo, se encuentra con el racismo, la hostilidad y la hipocresía”.

“Es una película personal muy profunda, basada completamente en la propia experiencia de Med Hondo”, dice Bodde. Es uno de los directores a los que se dirige el proyecto. Nacido en Uagadugú, Burkina Faso, la casa espiritual del cine africano, Hondo, ahora con 81 años, es “tan importante aún como desconocido”, afirma Cenciarelli (su obra más vista ha sido la voz en las versiones dobladas de Shrek o en las protosecuelas de Star Wars). “Restaurar Soleil O parece una buena forma de empezar este proyecto, honrando a un cineasta que aún está vivo, que ha contribuido, en una forma menos clásica, una forma más vanguardista, a construir a un gran personaje de una revolución cultural en África”, declara.

Robert Liensol en Soleil O de Med Hondo
Robert Liensol en Soleil O de Med Hondo

Otras cinco películas han sido enmarcadas en este proyecto de restauración, pero la fundación por el momento solo ha revelado los dos primeros títulos: Le vent des Aurès (1967) del argelino Mohammed Lakhdar-Hamina y La femme au couteau (1969) del marfileño Timite Bassori. Ambas serán los primeros títulos de sus países a ser restaurados a través de la fundación.

“La restauración y la preservación es solamente la mitad de la batalla”, dijo Scorsese en febrero. “Las películas africanas necesitan ser vistas por el público para el cual han sido realizadas: para el pueblo africano”. El objetivo sería que las cinco obras se proyectasen en FESPACO en 2019, cuando el festival más importante de África celebra su 50 aniversario.

Pero el circuito de los festivales tiene sus límites. “Cuantas más personas tengan acceso mejor”, dice Irina Bokova, directora general de la UNESCO. “Es muy importante… trabajar con los medios de comunicación africanos, empresas televisivas, propietarios de cines, teatros, y que exhiban estas películas”. “No queremos ser dogmáticos”, añade Sanogo. A pesar de los planes para crear impresiones en 35 milímetros, describe el formato como muerto, subrayando el DVD, Blu-ray o el visionado en streaming como las futuras opciones más plausibles.

Niños viendo un documental en FESPACO en 2005

La UNESCO incluirá los títulos de la AFHP dentro de su Programa Mundial de la Memoria y de la Historia General de África, el “proyecto gigante que la UNESCO inició en 1964 con el objetivo de deconstruir las falsas premisas y prejuicios atribuidos hacia la historia de África”, dice Bakova.

Algunos de estos estereotipos han permanecido o han perpetuado discutiblemente en las salas de cine. “Desde el inicio, los directores africanos hacían uso del cine como forma de tomar consciencia sobre su pasado, sobre las aspiraciones de su pueblo, sobre sus historias, pero también educando para afrontar los desafíos de las independencias en construcción”, dice la directora general de la Unesco. Pero muchas de estas películas fueron abandonadas entre el polvo lejos de su lugar de origen. Mientras tanto, Sanogo habla del período del neocolonialismo cultural, el momento en que “Hollywood solía plantar sus películas en los países africanos”, socavando el crecimiento de las producciones locales con costes más bajos de distribución. La ausencia de voces africanas con determinación propia ha dejado un vacío y una oportunidad para los directores no africanos de imponer una visión rocambolesca del continente: “un tipo de representación reduccionista que vemos en la mayoría de las películas europeas y norteamericanas”, comenta Sanogo. (China ha mostrado recientemente testimonios que imaginan África como un terreno de juego asolado por la guerra).

Idris Elba en el drama sobre niños soldado Beasts of No Nation
Idris Elba en el drama sobre niños soldado Beasts of No Nation

Es el caso del drama de Idris Elba sobre los niños soldado Beasts of No Nation (2015). Esta producción estadounidense se desarrollaba en un país africano sin nombre, pero los diálogos eran en twi, lengua de Ghana. Sanogo cree que si más gente – y también más cineastas – tuviera acceso al cine africano, estos estereotipos serían menos penetrantes fuera y dentro de la pantalla. “Siempre hemos sabido que Holywood ha sido el mejor embajador para Estados Unidos”, añade. “Creemos que lo mismo puede ocurrir con el cine africano”. Parte de la esperanza reside en que los cineastas africanos de hoy en día conectaren con sus raíces cinematográficas perdidas u olvidadas. Es posible que la cocción lenta de una película de Sembene esté a años luz del corte y el empuje de las películas de acción de Nollywood, pero aun así debería de haber un diálogo entre el pasado y el presente.

“Incluso si vemos las películas de Med Hondo y tienes un acercamiento completamente diferente, eso forma parte de lo local”, argumenta Bodde. “El conocimiento de la historia es parte del continuum del arte”. Si reclaman su cine, los relatos y su historia, los cineastas africanos del mañana lograrán llevar a cabo sus creaciones desde un panorama más firme”.

Artículo original: http://edition.cnn.com/2017/11/10/africa/martin-scorsese-african-film-heritage-project-unesco-fepaci/index.html

Traducción: Alejandro de los Santos

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