Retrato de la actriz maliense Aïssa Maïga, una de las pocas actrices africanas reconocidas también por su talento

Aïssa Maïga es una de las actrices africanas más activas y más reconocidas a escala internacional: ha actuado en más de 30 largometrajes, en casi una decena de telefilmes y en 4 cortometrajes. También ha participado en algunas obras de teatro como Les grandes personnes de la autora senegalesa Marie Ndiaye. De padre maliense y de madre de Senegal y Gambia, Aïssa nació el 25 de mayo de 1975 en Dakar, ciudad donde vivió 4 años antes de mudarse con sus padres a París.

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L’UN RESTE, L’AUTRE PART, Claude Berri, 2004

Se inició en el arte dramático en el Laboratorio del Actor por Hélène Zidi Chévry. Obtuvó su primer papel en un musical,  La Nuit la plus longue. Apareció por primera vez en la gran pantalla en 1996, en Saraka Bô de Denis Amar, un thriller psicológico, al lado de Richard Bohringer e Yvan Attal pero también de otros actores africanos como Sotigui Kouyaté. En 1997 y 1999 fue protagonista respectivamente de las películas La revanche de Lucy, una comedia franco-polaco-burkinesa de Janusz Mrosowski y en el drama de Alain Tanner, Jonas et Lila.

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  L’ECUME DES JOURS, Michel Gondry, 2013

En esta época ya había tomado y concretado la decisión de ser madre sin que aquello fuera un obstáculo para el desarrollo de su carrera como actriz.  Sin embargo, tuvo que esperar unos diez años antes de obtener papeles que no la encerrasen en sus orígenes senegalo-maliense. Cineastas de renombre como Claude Berri (L’un reste, l’autre part, 2004), Cédric Klapisch (Las muñecas rusas, 2005), Michael Haneke (Caché, 2005) o Michel Gondry (L’écume des jours, 2013) han sabido valorar su talento de actriz más allá de su belleza exótica. Ella puede afirmar hoy que la pueden llamar para interpretar todo tipo de personajes, aunque haya aún mucho que hacer para otras actrices negras en Europa.

LES POUPEES RUSSES, Romain Duris, Aissa Maiga, 2005, (c) IFC Films
LES POUPEES RUSSES, Romain Duris, Aissa Maiga, 2005, (c) IFC Films

Su papel en la película maliense Bamako (2006) del mauritano Abderrahmane  Sissako y el Cesar a la actriz revelación que recibió por ello han sido también un punto de inflexión en su carrera, siendo desde entonces protagonista en muchas de las películas en las cuales participa. En 2007, el festival de Marrakech la invitó a participar como miembro del jurado. Es donde conoció a Martin Scorsese, uno de los directores que más admira, y que sin haberla reconocido le recomendó ver una película maliense que le había fascinado: ¡la propia Bamako de Abderrahmane Sissako!

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                BAMAKO, Abderrahmane Sissako, 2006

En la comedia Bianco e nero (2008) de la italiana Cristina Comencini, que pone en escena un romance interracial, Aïssa Maïga interpreta a Nadine, una hermosa mujer que trabaja en la embajada de Senegal de Roma y que mantiene una relación adúltera con Carlo, el marido de una cooperante de una organización humanitaria. Un papel para el cual fue recompensada en el festival de Cine Italiano de Bastia en 2009. En Quand la ville mord (2009) de Dominique Cabrera, una adaptación de la novela negra de Marc Villard, Aïssa es Sara, una inmigrante maliense, metida en la prostitución por despecho, que evoluciona en los submundos tenebrosos, fascinantes y más peligrosos de París.

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QUAND LA VILLE MORD, Dominique Cabrera, 2009

En 2012 y 2013, apareció nuevamente en las películas de dos cineastas africanos: Tey del senegalés Alain Gomis y One Man’s Show del nigeriano Newton Aduaka. También fue la voz principal de la película de animación Aya de Yopougon (2013) de Marguerite Abouet, Clément Oubrerie.

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                  TEY, Alain Gomis, 2012

En 2015, trabajó sobre todo en teatro, en la obra de David Lindsay-Abaire, Des gens bien, dirigido por Anne Bourgeois. Pero también quiso hacer escuchar su voz en el momento de los atentados en la sede del periódico Charlie Hebdo. Reaccionó a los  acontecimientos  testimoniando sobre su padre, Mohamed Aïga, periodista maliense en las revistas Jeune Afrique y Afrique Asie, fallecido en turbias circunstancias y asesinado también por sus ideales cuando ella tenía tan sólo 8 años. “Era muy cercano a Thomas Sankara, un hombre político anti-imperialista, panafricanista y tercermundista. Ha fallecido envenenado en condiciones oscuras en Burkina Faso. Con el drama de Charlie Hebdo, parece que algunos están descubriendo que se puede matar a periodistas. Sin embargo, los informes de Amnistía Internacional o los de Reporteros Sin Fronteras relatan este tipo de eventos a diario. Tal vez estamos tomando conciencia ahora del peligro al cual se exponen personas cuya profesión es la de informar”.

Este año la encontraremos en la gran pantalla en Le Docteur de Kinshasa del cineasta congolés Julien Rambaldi.  También ha diversificado su trabajo lanzándose en la realización, con Il faut quitter Bamako, su primer largometraje.

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